Cuando eres una persona sensible y empática, es muy fácil que alguien use frases que suenan a luz para manipularte. Te cuento dos.
"Eso no tiene nada que ver conmigo: el problema lo tienes tú."
Es cierto que muchas veces un enfado nos habla de nuestras propias heridas. Pero si cuentas lo que te ha dolido y la respuesta es esa, la conversación se acaba ahí. Y la base de cualquier vínculo es la comunicación y llegar a un acuerdo mutuo para superar una situación.
"Hay que controlar las emociones porque te descentran."
No. Las emociones son puertas al trabajo personal: nos hablan de nosotros, de lo que podemos trabajar y de lo que hemos vivido. Otra cosa es dejarnos llevar, quemar los puentes y ser armas de destrucción.
Cuando la espiritualidad sirve para tapar, para culpar o para no escuchar al cuerpo, deja de acompañar y empieza a cegar. Por eso en mis sesiones damos información en vez de órdenes: eres tú quien decide, y el cuerpo y las emociones son la puerta real.